Esta propuesta, lanzada por Pennsylvania, pretende reducir el consumo de estos videojuegos en la comunidad menor de edad.

Violencia y videojuegos son dos términos que siempre han ido muy cogidos de la mano. Siempre ha habido mucho debate con el hecho de que la violencia es debida al consumo de videojuegos violentos como podría ser Call of Duty o Counter Strike.

 

Hasta el momento solo se han usado regulaciones de manera orientativa para catalogar a los videojuegos según su contenido, PEGI es el encargado de esta tarea. Sin embargo, es un hecho que cada día más menores consuman videojuegos violentos. Por ese motivo, la casa de representantes de Pennsylvania ha propuesto aumentar un 10% el precio de los videojuegos catalogados como violentos con el fin de reducir el porcentaje de menores que juegan a este tipo de juegos.

¿Sería efectivo este cambio?

Hay varias medidas para llegar al objetivo que quiere llegar Pennsylvania. Sin embargo, aumentando el precio puede que la demanda de estos baje significativamente y las empresas que se dedican a ello se vean afectadas. Asimismo, los desarrolladores de los videojuegos no podrían ser lo creativos que querrían con los videojuegos por este tipo de medidas.

 

Aún así, ya hemos visto algunos juegos como Rainbow Six Siege que ha eliminado ciertos contenidos como el contenido sexual del videojuego. Su objetivo es hacer un videojuego jugable para todos los públicos.